Empezamos el día en Can Picafort. Cogemos carretera dirección a Son Serra La Marina, ya que no hay ruta alternativa. LLegamos al pueblo de Betlem por caminos y trialeras. Desgraciadamente no había salida por ningún sitio, así que tuve que coger la nacional hasta Artà.
Una vez en Artà ya fui a reencontrarme con Marta, que estaba en Cala Mesquida, Capdepera.
Tal y como llegué me pegué un buen baño en esa agua fría, transparente y cristalina. Fue algo perfecto para mis músculos en plena tensión después de batirme en batalla con los ciclistas de carretera.
Ya después a comer y a pasear por las dunas.
Ya por la tarde de vuelta al campamento base de Cala Pi y de cabeza a molestar a los peces. Hoy he pescado uno!!! Por supuesto, sigue en el mar (lo he devuelto). Alguien sabe si las medusas pican?
Aquí Marta!!!
Siguiendo a mi instinto me he desviado hacia Cala Mesquida, en Capdepera. Qué estupenda decisión. Un lugar tranquilo que ha estimulado mis endorfinas. Playa cristalina y senderos suaves. Las sensaciones son difíciles de describir. Y lamentablemente en este caso una imagen no vale más que mil palabras.























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